En todas partes cuecen habas (y en mi casa a calderadas), por lo que disponer de filtros para evitar la Infoxicación, es una buena medida que nos ahorrará muchos disgustos y tiempo. Además, podremos acceder de manera sencilla y rápida desde cualquier ordenador, tablet o teléfono móvil a las fuentes de información que nos interesan.
Feedly es una herramienta que nos permite estar al día de las revistas científicas de uso frecuente por nuestra parte. Con el sencillo paso de abrir una cuenta de Feedly podremos visitar las distintas páginas de las revistas que nos interesan sin necesidad de tener que ir buscando de una en una.
En el caso de la Educación Ambiental el número de revistas es escaso y las de tipo académico, casi inexistentes. Pero se pueden encontrar cuestiones de interés en algunas como:
- Aula Verde
- Carpeta informativa del Ceneam
- Boletín de la Asociación para la interpretación del patrimonio
- Journal of environmental education
- Revista de didáctica ambiental
Aquí se puede ver mi página principal de Feedly.
También es muy útil tener un perfil personal en Diigo. Gracias a los marcadores sociales es posible ordenar mucha información obtenida en Internet. La podremos clasificar y almacenar al mismo tiempo que la compartimos con otras personas que tengan nuestros intereses investigadores.
Este material guardado en Diigo podemos hacer que sea público o privado. Por último, es posible emplear marcadores (tags) a la documentación disponible; de esta forma las búsquedas serán más sencillas y rápidas. También se pueden asociar tags o marcadores a cada recurso, de tal forma que es más fácil dar con lo que buscamos en base a una consulta de estos tags.
Una reflexión final
Hace tiempo, una persona a la que aprecio mucho y con quien he compartido muchos buenos ratos intentando adivinar porqué tal o cual especie de planta aparece aquí y no allá, haciendo referencia a un botánico conocido de ambos, me dijo una frase que creo que es importante a la hora de buscar información. La frase en cuestión es:
Hay que beber de las fuentes y no de los charcos
Ir a las fuentes originales y veraces siempre es gratificante, aunque a veces para llegar a ellas hay que seguir arroyos. En ocasiones en un charco encontraremos pistas, pero nunca debemos quedarnos sólo con esa primera información. Si la contrastamos y buscamos la fuente verdadera de donde procede, podremos incluirla con toda garantía en nuestros sistemas de archivo.


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